MADRID ABIERTO - AMPLIACIÓN DEL PRADO

PRODUCTORA y Ruth Estevez, 2006

¿Qué significa el objeto artístico? Más que entrar a polemizar sobre qué es o cuales son sus cualidades específicas, lo que tratamos de activar con este proyecto de ‘Ampliación del Prado’, es la sugestión y experimentación que nos provoca la obra de arte, transplantada al espacio aledaño al museo.

La capacidad de abstracción que el objeto artístico tiene respecto al espacio museístico en el que se desenvuelve, lo libera de toda contaminación visual. Sin embargo, el supuesto ‘aura benjaminiano’ que provoca un espacio como el Prado, sirve para generarnos expectativas adyacentes al propio valor de la obra.

El site specific elegido para esta sutil ampliación del museo es el espacio que lo circunda. No se trata de una ampliación arquitectónica en pleno sentido, sino que se quiere establecer una reconstrucción mental del aparato subjetivo del que hacemos uso cuando contemplamos una obra de arte, aplicado a los objetos y decorados urbanos.

Para delimitar el espacio hemos elegido objetos de diferente índole, desde mobiliario urbano a escenografía natural. La idea no es simplemente museificar o cambiar la función de objetos que normalmente tienen un uso práctico o paisajístico, sino cambiar la percepción del espectador de imágenes conocidas, para convertirlas en una abstracción de si mismas, sin tener que cambiarlas forzosamente de lugar o de forma.

El día y la noche también formaran parte de este laberinto perceptivo; A diferencia de los espacios cerrados, la intemperie urbana tiene la cualidad de ejercer su propia dinámica de iluminación.

A través de unas cajas de cristal espejo de una sola cara con una base lumínica en su parte inferior, el objeto en cuestión se verá, durante el día reflejado sutilmente. En la noche, el objeto se verá abstraído del contexto donde esté ubicado, repetido indefinidamente sobre si mismo a través de las paredes de cristal de espejo, sin modificar su estructura objetual.

PERCEPCIÓN URBANA

Los presupuestos en que se han basado los hombres para acercarse a conocer al mundo que los rodea, siempre se han debatido entre posiciones generalmente contrarias: empirismo - racionalismo, materialismo - idealismo, dialéctica - metafísica. En el espacio público actual, generalmente tenemos una visión bastante mecánica de las cosas.

En realidad queremos que el espectador/transeúnte pueda darle a la visión de un objeto el mismo grado de autonomía que N. Chomsky le daba al lenguaje. Según Chomsky, el lenguaje no responde a los términos conductistas del estímulo, sino que es totalmente creativo: Cada hablante, sin importar de qué comunidad lingüística forma parte, hace un uso infinito del lenguaje a partir de unos elementos finitos.

En este caso, el objeto se despliega literalmente en la misma forma, pero abriendo un plano infinito para la subjetividad del objeto, y la imaginación del espectador. La iluminación cepital, no deforma la figura, sino que sirve como aislante, cambiando también el color del escenario que la envuelve.

DISFUNCIONALIDAD

Es obvio que al construir una estructura física alrededor de un objeto estamos cambiando el uso que hacemos de él. En el caso de objetos de mobiliario urbano la consecuencia es inmediata. Pero no es sólo nuestro interés disfuncionalizar los objetos, sino, como decíamos al principio, ampliar el campo de percepción del espacio público, o el espacio público ficticio al que corresponde esta peculiar ampliación del Museo del Prado.

 

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