La Condición de lo Difícil

Carlos Bedoya
Publicado como CIRCO No. 192 (2013 / Serie No. 8: La Libertad de los Fragmentos)


"Los hombres tienen soluciones fáciles para todas las cosas convencionales, las más fáciles de las soluciones fáciles. Es claro por lo tanto, que debemos buscar lo difícil. Cada cosa se desarrolla y defiende su capacidad y saca de sí mismo esa forma única que es su ser; a todo precio, contra todo obstáculo. Sabemos pocas cosas, pero no hay que olvidar que es necesario sostenernos en la dificultad; tal certeza no debe dejarnos nunca. Es bueno estar solo porque la soledad es difícil. Que una cosa sea difícil debe ser una razón más pura para sostenernos."
Rainer Maria Rilke, Cartas a un Joven Poeta, 1995.


En el año de 1884 se publicó por primera vez Planilandia. "Una novela de muchas dimensiones" escrita por Edwin A. Abbott. En esta se describe un mundo de dos dimensiones x-y llamado Planilandia, que se encuentra habitado por círculos, figuras poligonales, cuadrados, triángulos y figuras irregulares. Dichos habitantes viven en un mundo plano que sólo les permite entender dos dimensiones, puesto que todo se percibe en términos de puntos y líneas. Un día uno de los habitantes de Planilandia, el señor Cuadrado, recibe una visita inesperada: Esfera aparece del Espacio y le explica la existencia de un nuevo mundo llamado Espaciolandia en donde los habitantes no son planos sino sólidos: esferas, cubos, cilindros, pirámides, etc. Al señor Cuadrado le resulta tan difícil entender esta nueva dimensión que Esfera decide llevarlo a su mundo, y elevarlo al mundo del Espacio separándolo del mundo plano. Como si de un terremoto se tratara, el señor Cuadrado es elevado casi de manera accidental o contra su voluntad. Sólo entonces, al ser descontextualizado o desviado de su flujo y entender común, el señor Cuadrado puede comprender este nuevo universo.



A partir de este "desvío" de su rutina, Cuadrado se da cuenta de una nueva dimensión, así como de la posibilidad de otras dimensiones, y comienza a entender de manera integral el universo y sus múltiples posibilidades. Ahora ve las cosas desde una perspectiva distinta, una perspectiva más amplia.

Es evidente que la arquitectura responde a una serie de necesidades básicas relacionadas directamente con la idea de brindar protección, resguardo, hogar. Asimismo, responde a circunstancias particulares de la época en la que se desarrolla: a costumbres y convenciones establecidas por los distintos sistemas sociales, culturales y económicos. Pero no debemos olvidar que la arquitectura también debe funcionar como medio o puente cuya intención sea crear un ambiente propicio para la reflexión y la conciencia. Como un catalizador, al descontextualizar, obstaculizar y generar accidentes o situaciones incómodas, la arquitectura tiene el cometido de redescubrir, enfatizar y evidenciar ciertas condiciones o fenómenos que a primera vista son invisibles o difíciles de percibir. Juan Navarro Baldeweg se refiere a la arquitectura como a una "caja de resonancia" pues, igual que un instrumento, tiene la capacidad de hacer resonar algo fuera de sí misma. En la música las vibraciones son recogidas por el aire, y transportadas y amplificadas por una caja de resonancia para llegar a nuestros oídos. Entendemos entonces que la arquitectura es una caja que liga y establece acuerdos.

A través de la presencia o la ausencia, ciertas cualidades que nos pasan desapercibidas son amplificadas; situaciones o fenómenos como la luz, la gravedad y el tiempo, hasta cosas concretas como el programa, la función o las técnicas constructivas adquieren una nueva dimensión. La arquitectura, entendida así, es una herramienta que sirve para sorprendernos, para romper estados de comodidad y de aletargamiento mental y físico; es un obstáculo que produce desvíos inesperados desorientándonos y cuestionando situaciones y costumbres asumidas. Muchas veces nuestro comportamiento se guía por convenciones sociales y culturales enraizadas de manera profunda, de las cuales ya no nos cuestionamos nada. Clause Levy-Strausse afirmaba que un pedazo de carne cruda sobre una mesa de café podría ofender nuestras convenciones sociales y culturales, pero que esa misma pieza de carne sobre la mesa de un carnicero no sorprendería a nadie.

Es por eso que la arquitectura debe encontrar en lo ¨difícil¨ (comprendido como ese acto que busca entender o resolver algo empleando la inteligencia y capacidad de reflexión) a través de desvíos, obstáculos, situaciones poco convencionales herramientas para establecer nuevos medios de conciencia. En la misma conciencia está ya presente el mundo, porque de la misma forma que no hay conciencia sin nosotros tampoco existe sin mundo, con esto construimos el sentido del mundo o de nuestro mundo. Es por esto que a través de esta podemos alcanzar un estado de conocimiento de nosotros mismos y de nuestro entorno, de nuestra propia existencia, estados o actos.
Las experiencias (nuestro mundo, el mundo) que conforman la vida no sólo están en la arquitectura sino en lo que está entre ella y nosotros. Marcel Duchamp lo explica de manera muy clara a través de la idea de inframince o infra leve en un libro publicado bajo el nombre de Notas. En este libro explica por medio de un listado de ejemplos la idea de infra leve: "Lo posible es un infra leve.
La posibilidad de que varios tubos de colores lleguen a ser un 
Seurat es "la explicación" concreta de lo posible como infra leve. 
Al implicar lo posible, el llegar a ser, el paso de lo uno a lo otro tiene lugar en lo infra leve." El calor de un asiento que se acaba de dejar.
Gracias a esta relación dentro y fuera de la arquitectura, gracias al entendimiento y conciencia de las cosas que están dentro y fuera de la arquitectura es que podemos entender qué somos y entender que pertenecemos al mundo que está alrededor de nosotros.

CIRCO - SERIE 8: La Libertad de los Fragmentos